Laboral
6/7/2023
7
min

Priorizando el autocuidado: 5 prácticas esenciales para promover tu bienestar

¿Quieres cuidar tu dieta, pero nunca tienes tiempo para cocinar? ¿Necesitas tomarte un descanso, pero tu agenda no te lo permite? ¿Deseas planificar una escapada con los amigos, pero nunca puedes? No estás solo. Le sucede a la mayoría de las personas que sumidas en las prisas y responsabilidades cotidianas relegan su autocuidado a un segundo plano y dejan para mañana esos minutos a solas tan anhelados, ese paseo en la naturaleza que tanto necesitan o su primera visita al gimnasio. El problema es que cuando no eres capaz de priorizar tu autocuidado ese mañana nunca llega y entonces, pasas a convertirte en un actor secundario de tu propia vida.

Y es que, contrario a lo que muchas personas piensan, el autocuidado no debería considerarse un lujo, sino una prioridad. Si no eres capaz de cuidar de ti mismo, nadie lo hará por ti y antes de que te des cuenta terminarás sobrecargado por todas las obligaciones y exigencias de los demás mientras tu bienestar físico y mental se desgasta. A largo plazo, esto no solo te puede pasar una alta factura emocional, sino que también repercutirá en tu rendimiento, la manera en la que afrontas la vida y tus relaciones interpersonales. Y entonces, cuando no tienes otra alternativa que comenzar a cuidar de ti mismo por una cuestión de supervivencia, los daños pueden haber calado hondo y ser mucho más difíciles de reparar.

¿Por qué deberías priorizar tu autocuidado?

Hoy día la mayoría de las personas son conscientes de la importancia del autocuidado, pero lo cierto es que postergan una y otra vez las acciones que pueden mejorar su bienestar físico, mental y emocional. Sin embargo, priorizar tu autocuidado e implementar hábitos que te conviertan en el protagonista de tu propia vida no solo te ayudará a estar y sentirte mejor física y psicológicamente, sino que contribuirá a potenciar tu autoestima y autovaloración. También mejorará la imagen que tienes de ti mismo y te hará respetarte más.

Además, es un ejercicio excelente para fomentar la motivación intrínseca, esa que proviene de tu interior independientemente de los estímulos externos, así como tu fuerza de voluntad y capacidad para comprometerte con tus objetivos. Por supuesto, también te ayudará a respetar tus ritmos, identificar tus principales fortalezas y debilidades, ganar en autocontrol emocional y llevar tus habilidades al siguiente nivel. Esto gracias a que, a medida que vayas implementando tu autocuidado, irás conociéndote mejor, reconociendo tus necesidades y planteándote nuevas metas de crecimiento personal.

Cuando te centras en tu autocuidado y lo conviertes en una prioridad aprendes a marcar distancia psicológica de los sucesos de la vida, de manera que puedes solucionar los problemas con más facilidad, tomar mejores decisiones y prevenir muchos de los factores de riesgo psicológico que propician la aparición del estrés, la ansiedad o la depresión. Esto no significa que seas invulnerable a los problemas o las alteraciones psicológicas, sino que estarás mejor preparado/a para asumirlos de una forma más asertiva y contarás con mejores recursos para afrontarlos.

5 consejos prácticos de autocuidado que mejorarán tu bienestar

Cuidarte a ti mismo no es tomarte un descanso cuando estás muy agotado, hacer algo relajante cuando te sientes mal o dedicarte esos minutos que te sobran. Practicar el autocuidado implica respetar tu cuerpo y tu mente, comprometerte con tu bienestar y tu equilibrio emocional no como una obligación autoimpuesta sino como un acto de amor propio. Implica tomar las riendas de tu vida, identificar tus principales necesidades e implementar nuevos hábitos que te ayuden a sentirte mejor física y mentalmente. ¿No sabes por dónde empezar? He aquí algunos consejos de autocuidado básicos que pueden ayudarte a mejorar tu bienestar.

1. Cuida los nutrientes que consumes

Mantener una alimentación sana y equilibrada no solo te ayuda a tener más energía para tus actividades cotidianas, sino que contribuye a regular tu peso corporal y prevenir numerosas enfermedades como la diabetes o las alteraciones cardiovasculares. Sin embargo, ¿sabías que lo que comes también influye en tu estado de ánimo? Al igual que el resto de los órganos, el cerebro también necesita de los nutrientes de los alimentos para desempeñar sus funciones. De esta manera, existen nutrientes que estimulan la segregación de determinados neurotransmisores y facilitan la sinapsis entre las neuronas mientras que otros los bloquean.

Por ejemplo, el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos omega 3, como las sardinas o las nueces, así como aquellos que contienen antioxidantes como los frutos rojos o vitaminas del grupo B como los huevos contribuyen a estimular la mente y mejoran la función cerebral. En muchos casos, mantener una dieta saludable puede ayudar a reducir los signos de algunas alteraciones psicológicas como reveló un estudio reciente realizado en la Universidad Estatal de Ohio en el que se encontró que el consumo moderado de frutas y verduras puede atenuar los signos de hiperactividad e impulsividad en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Asimismo, se conoce que evitar alimentos ricos en azúcares refinados, edulcorantes artificiales, grasas hidrogenadas o el alcohol puede ayudar a combatir alteraciones psicológicas como la ansiedad o la depresión.

2. Mantente activo física y mentalmente

Otro consejo básico de autocuidado consiste en fomentar una vida activa, tanto física como mentalmente. Practicar actividad física, sobre todo al aire libre, es un buen ejercicio para el sistema cardiovascular y respiratorio, a la vez que mejora la salud muscular y ósea. Además, entrena tu movilidad y favorece la coordinación y el equilibrio. Sin embargo, también tiene una gran influencia en tu salud mental. Mantenerte activo físicamente te ayuda a relajarte, libera las tensiones y combate el estrés, a la vez que genera una agradable sensación de bienestar ya que estimula la segregación de endorfinas. De hecho, es un buen remedio para prevenir la ansiedad, como revelaron psicólogos de la Universidad de Vermont.

A la par, también es importante mantener activa tu mente. Esto ayuda a prevenir el deterioro cognitivo y el envejecimiento de las funciones cerebrales, contribuyendo a retrasar o evitar la aparición de problemas como la falta de concentración o enfermedades como el Alzheimer. ¿Cómo ejercitar tu cerebro? Acciones tan sencillas como leer un libro, escuchar música o escribir pueden activar tu mente. Si quieres ir un paso más allá prueba con los puzles, los juegos de palabras o números, los juegos de lógica y analíticos o simplemente, aprende cosas nuevas. 

3. Aprende a gestionar tus emociones

Cuando no controlas tus emociones, éstas te controlan a ti. Por eso, otro consejo importante para cuidar de ti mismo consiste en trabajar tu inteligencia emocional, un concepto difundido por el psicólogo norteamericano Daniel Goleman que hace referencia a la capacidad para reconocer tus propias emociones y gestionarlas de manera asertiva. Una habilidad que no solo te ayudará a manejar mejor la ira y la frustración, solucionar las causas que se esconden tras la tristeza o la desmotivación y desarrollar tu empatía, sino que contribuirá a combatir el estrés o la ansiedad y mejorar tu sensación de bienestar.

Para ello es fundamental que trabajes en tu autoconocimiento y aprendas a reconocer las emociones que experimentas haciendo pequeñas pausas a lo largo de la jornada para analizar lo que estás sintiendo. Una vez que sepas reconocer tus emociones, llega el momento de gestionarlas. ¿Un consejo para conseguirlo? Recurre a las técnicas de relajación, los ejercicios de respiración o visualización para calmar los ánimos y recuperar el control de tus emociones. Además, es una buena manera de controlar el estrés y la ansiedad. ¿Quieres ir un paso más allá? Puedes aprender a marcar distancia emocional de los eventos y modificar tu interpretación de los mismos gracias a la reestructuración cognitiva, una poderosa técnica que te ayuda a cambiar tus pensamientos negativos por otros más positivos que contribuyan a mejorar tu estado de ánimo.

4. Rodéate de personas que aporten valor a tu vida

¿Nunca tienes tiempo para quedar con los amigos? ¿Apenas compartes con tu familia porque trabajas todo el día? Ten en cuenta que otro aspecto esencial del autocuidado consiste en fomentar las relaciones interpersonales. Rodearte de personas que aporten valor a tu vida no solo te permitirá contar con el apoyo que necesitas en los momentos más difíciles, sino que te ayudará a combatir la soledad, reforzar tu autoestima, reducir el impacto del estrés y, sobre todo, mejorará tu sensación de bienestar ya que el contacto físico estimula los niveles de serotonina y oxitocina. Esto además de brindarte la posibilidad de compartir nuevas experiencias y mejorar tus habilidades sociales.

Por tanto, la próxima vez que estés tentado/a de rechazar la invitación de un amigo, piénsalo dos veces. Asimismo, organiza planes con la familia y las personas más cercanas, preferentemente en contacto con la naturaleza. Y, ¿por qué no? Atrévete a hablar con desconocidos de tu entorno o a conocer nuevas personas. Conocer gente nueva no sólo incrementará tu grupo de amigos, sino que puede convertirse en un buen aliciente para descubrir nuevas formas de pensar y ver la vida, así como intereses diferentes a los tuyos.  

5. Busca un momento para relajarte y descansar

Otro hábito de autocuidado que debes implementar cuanto antes consiste en dedicar un momento al día al descanso y la relajación. Descansar no solo es importante, sino necesario ya que te ayuda a mantener la energía para realizar tus actividades cotidianas. Dormir al menos 8 horas diarias te ayuda a reponer las fuerzas, regenerar las células de tu cuerpo y contribuye a eliminar las toxinas que se acumulan en tu cerebro responsables de alteraciones como el Alzheimer o los problemas vasculares. Además, te ayuda a que te mantengas más concentrado/a, tomes mejores decisiones y tengas una mente más proactiva.

Sin embargo, cuando se trata del autocuidado también es importante dedicar tiempo a la relajación. No necesitas mucho, un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Stanford encontró que la práctica de la respiración consciente tan solo 5 minutos al día es suficiente para combatir el estrés y la ansiedad. También puedes practicar meditación, hacer algún ejercicio de relajación o simplemente escuchar música o realizar alguna actividad que te ayude a relajarte como dar un paseo en la naturaleza o bailar.

Por último, no olvides que cuidar de ti mismo no te convierte en una persona egoísta. Anteponer tus necesidades a las del resto y colocarte en primer lugar es un acto de amor propio que no solo te permitirá cuidar mejor de ti mismo, sino también de los demás. A fin de cuentas, si no eres capaz de autocuidarte, difícilmente podrás ayudar a quienes te rodean.

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