16/1/2023
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Fomentar la autoconfianza en psicólogos con menos experiencia

Convertirse en un profesional de la salud mental y que llegue el día en el que la primera persona entre en tu consulta, es un sueño hecho realidad. Pero también puede ser una losa que te repite constantemente que no puedes cometer errores, pues las consecuencias serán graves para el paciente y para ti. ¿Cómo afianzarse, entonces, como un profesional de éxito? ¿Hasta dónde son permisibles los errores del terapeuta?

Lo cierto es que la autoconfianza clínica es un estado mental que se construye a lo largo de todo el desarrollo profesional. Esta construcción, además, requiere que se ponga cada ladrillo con plena consciencia de ello, despacio, hasta que se convierta en algo indestructible.

Aun con esto, no se puede negar que un terapeuta también es un ser humano. Es habitual que esta afirmación sea difícil de apreciar desde el exterior, pero, en ocasiones, también es complicado asumirlo desde la perspectiva del propio terapeuta, en especial en los inicios de la práctica. Por eso, en este mundo donde cada vez más personas se comprometen con su salud mental, combinan terapia online y presencial y se demandan los servicios de profesionales como tú, es normal que los contratiempos parezcan balas en lugar de retos.

Factores que influyen en el desarrollo de la autoconfianza en psicólogos principiantes

Antes de abordar las soluciones es importante identificar qué aspectos pueden favorecer o entorpecer el crecimiento como profesional de la psicología. Estudios realizados con terapeutas novatos señalan, principalmente, cuatro pilares:

  • Supervisión: la existencia y asesoramiento de un profesional de mayor experiencia es uno de los factores más relevantes para guiar el proceso de desarrollo.
  • Contacto con pares: el intercambio de experiencias con otros psicólogos novatos también juega un papel fundamental, en especial para crear un ambiente de autoaceptación y seguridad dentro de la comunidad.
  • Contacto con clientes: por supuesto, el feedback de los pacientes es la principal fuente de información sobre el desempeño del psicólogo, pues arroja datos directos sobre los resultados y la relación con los mismos.
  • Vida personal: separar la vida personal y la profesional puede ser complicado en determinadas épocas. Como cabría esperar, un duelo, apuros económicos o enfermedades son ejemplos que pueden obstaculizar un adecuado desarrollo de la autoconfianza de un psicólogo novato.

Tomando como referencia estos cuatro factores, es posible elaborar una serie de directrices para favorecer la autoconfianza en profesionales de la psicología, en especial cuando están empezando. En el siguiente apartado abordamos esto mismo, el quid de la cuestión.

Recomendaciones para fomentar la autoconfianza en psicólogos con poca experiencia

Todos hemos estado ahí: los primeros casos complicados, las primeras intuiciones fallidas, los clientes que abandonan la terapia o con los que no conseguimos conectar. Todo ello, aunque en el momento parezcan señales de que no estamos hechos para esta profesión, pueden dejar de ser baches en el camino para convertirse en escalones. Aquí tienes algunas recomendaciones para lograrlo.

Cuidado con el síndrome del impostor

“El paciente va mejorando, pero no se debe a mi trabajo”, “No me creo que realmente pueda ayudar a mejorar a las personas”, “No tengo nada que ver con mis resultados” son frases típicas del conocido como síndrome del impostor, un fenómeno de pensamientos intrusivos descalificadores que nos impiden ser realistas respecto a nuestros logros, atribuyéndolos a la casualidad o al azar o a otros. Este tipo de pensamientos son más habituales cuando se comienza que cuando ya eres un experto. En ocasiones son ideas intrusivas, ocasionadas por opiniones y juicios ajenos, pero en cualquier caso son errores en la atribución de causalidad.

Es muy importante mantener a raya el síndrome del impostor. De lo contrario, encontrarás dificultades para internalizar tus logros y construir una autoestima profesional que te aporte confianza en ti mismo. Trabaja a diario en reafirmarte en aquello por lo que luchas: ser un buen terapeuta y ayudar a tus pacientes a mejorar su calidad de vida.

Cuenta con la ayuda de un supervisor

Nadie debería caminar en soledad por la vida, y menos si se embarca en una profesión que implica semejante responsabilidad como es la terapia. Está demostrado que los recién graduados y los psicólogos noveles construyen una autoconfianza clínica más sólida cuando son supervisados por mentores o profesionales de experiencia más amplia.

Incluso cuando esta supervisión es informal, los resultados de los estudios registran que las competencias profesionales mejoran más rápido y que se construyen valores morales más adecuados a la práctica de la terapia. Esto, por supuesto, está directamente relacionado con la confianza que el psicólogo tiene en sus propias habilidades, así que no dudes en pedir la ayuda de alguien más experimentado.

Respeta el proceso terapéutico

Es normal que, aunque tengas asentada la idea de que cada proceso terapéutico y cada cliente tiene sus tiempos, quieras que tus esfuerzos produzcan resultados lo antes posible. Cuando un caso se alarga más de lo previsto en un primer momento, puede parecer una señal de que no estás haciendo algo bien como terapeuta. Sin embargo, antes de creerte esta afirmación, haz un análisis concienzudo de los avances y retrocesos que llevas en todo este tiempo para obtener una respuesta verídica. Si de verdad estás obteniendo logros, no pierdas la paciencia: cada paso que avanzas con tu cliente es una victoria para ambos.

Trabaja con honestidad

Ya sabes que la honestidad es uno de los pilares fundamentales para construir una buena relación entre terapeuta y paciente. No obstante, no debes olvidarte de la honestidad con tu propia persona. Eres un ser humano con límites, que no congenia con todo el mundo y que es más hábil en ciertas áreas que en otras.

Por eso, y a pesar de tus esfuerzos y tus mejores intenciones, habrá casos que no sean para ti, pero parte de crecer como profesional es saber cuándo es el momento de derivar a un colega de profesión. No se trata de fracasos, sino de un paso más en tu autoconocimiento en el área profesional. Tampoco se trata de una rendición, sino de una negativa a forzar aquellos casos donde no vas a poder dar un tratamiento de calidad a tu paciente. Esta honestidad te honra y te hace mejor persona, tanto a ojos de tus clientes como a los tuyos propios.

Lleva un registro de tus logros

Algunos profesionales que acaban de empezar encuentran útil el llevar un registro fiel de sus éxitos. Es una manera objetiva y palpable de darte pruebas que aumenten tu autoconfianza clínica. Puedes hacerlo en formato de informe, de documento informal o incluso de una mera lista: lo importante es que puedas acudir a ello cuando sientas que estás estancándote, retrocediendo, cometiendo errores repetitivos o dudando de tu capacidad y resultados.

En esta enumeración de logros también es útil añadir un resumen de cómo ha sido el proceso terapéutico: qué impedimentos se han encontrado, cómo se han resuelto y qué se podría mejorar en el futuro. De esta manera llevarás un registro real de tu desarrollo en las primeras etapas de tu carrera que también podrá supervisar tu mentor, por lo que también es útil para obtener feedback externo.

Autocuidados: un must para los profesionales de la salud mental

La frase “No puedes cuidar de los demás si tú no estás bien” es aplicable a todas las personas, pero difícil de llevar a cabo según en qué momento te encuentres. Por eso, los autocuidados (entre los que se encuentran, por supuesto, las visitas al psicólogo) deben ser una rutina en tu vida para asegurar un rendimiento óptimo en tu trabajo. 

La empatía será la mejor herramienta en tu trabajo, pero el doble filo que exhibe también es la fuente de la enorme carga emocional de esta profesión. De hecho, las emociones en los primeros años como practicante de la psicología son mucho más intensas que en los posteriores, por lo que la autogestión y la resiliencia son dos habilidades a trabajar. 

Y, por último, no olvides que en algún momento serás el psicólogo que no supo entender a su cliente. Tropezarás, te dirán que la psicología no funciona y que te metes en la vida de la gente, pero también serás quien ayude a una persona a cambiar su vida para mejor y el apoyo de quienes no pueden levantarse por sí mismos. Allí donde las manos amigas no llegan, están las tuyas con su conocimiento técnico. Por eso, cuando falles, perdónate y aprende de ello, pues las metas están lejos y hay que poner los ojos en el camino.

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Referencias:
https://www.counselingpsychology.org/how-grow-confidence-novice-counseling-psychologist
Bischoff, R. J., Barton, M., Thober, J., & Hawley, R. (2002). Events and experinces impacting the development of clinical self confidence: a study of the first year of client contact. Journal of Marital and Family Therapy, 28(3), 371-382.
Coren, S., & Farber, B. A. (2019). A qualitative investigation of the nature of “informal supervision” among therapists in training. Psychotherapy Research, 29(5), 679-690.
Frediani, G., & Rober, P. (2016). What Novice Family Therapists Experience During a Session… A Qualitative Study of Novice Therapists' Inner Conversations During the Session. Journal of marital and family therapy, 42(3), 481-494.
Bischoff, R. J., & Barton, M. (2002). The pathway toward clinical self confidence. American Journal of Family Therapy, 30(3), 231-242.
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