8/11/2022
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Mitos sobre la masturbación femenina

La masturbación, en general, ha estado plagada de mitos durante muchos años. Esto ocurre, principalmente, porque es un aspecto de la sexualidad que ha sido históricamente malinterpretado y se ha mantenido deliberadamente oculta en numerosas ocasiones. De la misma manera, son las mujeres las que han sufrido más restricciones y control social sobre sus necesidades sexuales. 

La masturbación a lo largo de la historia

En muchas de las culturas antiguas, la masturbación era venerada como un don divino. En Egipto, por ejemplo, se enterraba a las grandes personalidades femeninas con todo lo que consideraban que necesitarían en el más allá, incluyendo sus juguetes sexuales. Grecia también se hizo famosa por la elaboración de sus objetos de cuero, tanto que, en la clásica comedia Lisístrata1, las mujeres que aparecían en la obra, que en un momento dado iniciaban una huelga de sexo, echaban de menos dichos aparatos sexuales. Sin embargo, con la llegada del cristianismo y el nacimiento de la iglesia, la masturbación empezó a ser condenada, llegando a ser tratada como una falta incluso más grave que el incesto o el adulterio. En otras culturas no cristianas la masturbación, especialmente la femenina, sigue siendo actualmente un tema prohibido y condenado.

Hacia mediados del siglo XX, Alfred Kinsey2, el afamado científico del sexo, investigó y confirmó la asiduidad de ciertas prácticas sexuales entre la población blanca de Estados Unidos, entre ellas la masturbación. Como era de esperarse, su informe no fue bien recibido por una sociedad conservadora pero, poco a poco, fue poniendo el tema sobre la mesa y abriendo el camino para nuevas formas de interpretar la sexualidad no vinculadas a la religión. En la actualidad la ciencia asegura que la masturbación no solo es necesaria, sino, además, saludable.

Aún así, estamos en la segunda década del siglo XXI y todavía nos encontramos con mujeres que mienten sobre su sexualidad. De acuerdo casos sexológicos3, es más probable que una persona de género femenino experimente culpa tras la masturbación en comparación con el género masculino. Por tanto, ¿realmente se encuentra normalizada la masturbación femenina? ¿Con cuántas personas conversamos sobre estos temas sin ocultar información?

Mitos sobre la masturbación femenina

Todavía existen a día de hoy una serie de mitos que rodean a la masturbación femenina y desmitificarlos puede contribuir a la educación sexual, especialmente de las mujeres, ayudando a desterrar la mentira, el desconocimiento y los sentimientos de culpa de nuestros espacios de salud: 

  1. Pocas mujeres recurren a la masturbación. La masturbación femenina no es la excepción sino la regla. Muchas mujeres, al igual que muchos hombres, recurren a la masturbación en su búsqueda de placer. Cuando  no existen inhibiciones que induzcan a mentir en las respuestas ni impedimentos para experimentar orgasmos, la  proporción  de  mujeres  que  reconocen  masturbarse  se  mantiene  en  rangos  que rodean al 90%.
  1. Las mujeres se masturban con menos frecuencia que los hombres. Algunos estudios hablan de tocamientos, en todas las edades, con una regularidad de una vez al día.
    Aunque se trate de un dato muy difícil de confirmar, dado el grado de falsedad que generalmente se proporciona en las respuestas a las encuestas, es importante señalar que la frecuencia media sobre la que antiguamente se comparaba este comportamiento era la de una masturbación anecdótica u ocasional, correspondiente con el estereotipo de la época. Lo que sí puede afirmarse es que es una práctica habitual en las mujeres.
  1. Las mujeres solamente descubren la masturbación después de su primera relación sexual. El informe Shere Hite4 de la década de los años 70 puso al descubierto una población femenina que comienza a iniciarse en la masturbación hacia los 10 u 11 años, mucho antes de su primera experiencia sexual. Además, en dicho informe, también se reveló la masturbación como la forma más efectiva para llegar al orgasmo en el 96% de los casos reportados. “La masturbación es la clave para entender el orgasmo femenino”, fue una de las famosas y revolucionarias afirmaciones de Shere Hite.
  1. Las mujeres en pareja no se masturban. Masturbarse estando emparejada no es sinónimo de que algo no funciona en la pareja, de que la mujer sufre algún problema mental ni, mucho menos, de que su pareja no la satisface sexualmente. En el imaginario colectivo la masturbación y la sexualidad viajan por carriles muy diferenciados, pero el acto en solitario o en pareja no son antagónicos sino que cumplen con necesidades diferentes. De hecho, la masturbación de la mujer ayuda a mantener su nivel de libido alto. Actualmente, además, se ha comprobado, a través de la venta de estimuladores de clítoris, que se utilizan tanto en solitario como en las relaciones de pareja.
  1. La masturbación femenina es un signo de inmadurez. No se observan rasgos de inmadurez en la personalidad de mujeres adultas que reportan practicar la masturbación. Es más, teniendo en cuenta que la mayoría de la población femenina se masturba, resultaría contradictorio suponer que hablamos de personalidades inmaduras. Realmente, sobre la investigación de esta hipótesis, la pregunta obligada sería: ¿cuáles son los rasgos de personalidad de las mujeres que no se masturban?5. Las prácticas de masturbación ayudan a la mujer a conocerse, a entender su capacidad de respuesta sexual, a qué reacciona y cómo lo hace, permitiéndole mejorar su relación consigo misma y con el sexo.

Los mitos son construcciones sociales que, sin ser conscientes de ello, reproducimos discursiva o conductualmente. En gran parte, responden a miedos esenciales. Esas construcciones teóricas, y luego discursivas, nos dicen qué debemos hacer y qué no, qué debemos pensar sobre determinadas situaciones y qué no y, finalmente, qué debemos sentir y qué no. Por ejemplo, el mito existente acerca de que es el hombre el único que debe satisfacer a su pareja puede tener que ver con el miedo a no saber gestionar la incertidumbre, la duda, los límites, la infidelidad, etc. Acto seguido, construimos un discurso que nos defiende y nos protege contra esas emociones negativas y así es como legitimamos formas de pensar, comportarnos y sentir.  

Pero, afortunadamente, los mitos cambian de la mano de los discursos culturales. Hoy somos conscientes y podemos verbalizar la importancia clave de la masturbación para entender y gestionar el placer sexual femenino. Esto es uno de tantos frutos que resultan del trabajo incansable de muchas mujeres que, con esmero, fortaleza y convicción, se adentraron a investigar un tema tan controvertido aún hoy.

Pero, ¿qué pasa con la masturbación masculina?

Como ya hemos visto, por tratarse de un práctica históricamente censurada dado que su resultado no es la procreación, y, recordemos, según la religión católica las prácticas sexuales sólo pueden tener un sentido reproductivo, todavía prevalecen algunos mitos sobre la masturbación, también la masculina. Actualmente muchos hombres, aunque la practican, sienten culpa o miedo a vivirla o expresarla abiertamente. Entre dichos mitos encontramos:

  1. En pareja, la masturbación es solo un preliminar
  2. Debilita el placer en las relaciones sexuales de pareja y promueve conductas sexuales egoístas 
  3. Genera eyaculación precoz
  4. Es una práctica solo para jóvenes o personalidades inmaduras
  5. Es un sustituto de mala calidad del coito

Mucho camino hubo de andar la sexología para separarse de la religión, pero, poco a poco, se han ido consiguiendo algunas victorias. Estas pequeñas victorias han permitido al ser humano normalizar la práctica de la masturbación y, además, entenderla como aceptable y recomendable desde el punto de vista de su salud integral. Se trata de disfrutar del propio cuerpo, procurarse placer sexual, además de considerarlo un recurso para conocer las propias preferencias sexuales y compartirlas en pareja, si es del agrado de los implicados.

Hoy se admite la masturbación en todos los estudios científicos como una práctica que realizan en torno al 90-97% de los hombres y al 75-80% de las mujeres. Según la medicina y la psicología moderna, se reconoce que la masturbación no genera daños físicos ni mentales y se la considera una práctica normal e, incluso, recomendada para algunos casos de disfunción sexual femenina6.

Beneficios de la masturbación

Algunos de los beneficios que aporta la masturbación son:

  • Intensifica los niveles de dopamina y con ello la sensación de bienestar
  • Aumenta niveles de endorfinas con lo cual disminuyen los niveles de estrés
  • Incrementa la libido y con ello la sensación de placer
  • Fortalece la irrigación del suelo pélvico 
  • Disminuye el dolor de zonas pélvicas por la liberación de endorfinas y dopamina 
  • Mejora el flujo sanguíneo
  • Estimula el autoconocimiento y la confianza en el control del propio cuerpo
  • Beneficia el sueño tras la liberación de estrés y la sensación de placer 

Para concluir, queremos compartir una de las más importantes conclusiones de la Dra. Hite en su estudio, revolucionaria en su época y vigente todavía, y es la siguiente: “para las mujeres, la penetración, sin ninguna estimulación clitoriana, no es sinónimo de orgasmo y solo el 30% lo consiguen de esa manera. La masturbación es la forma más efectiva para alcanzar el orgasmo y, por ello, conforma la piedra angular en lo que al clímax femenino se refiere”. Pero entonces, ¿por qué, después de todo este tiempo, seguimos ignorando esa revelación? Y la respuesta de la Dra. Hite al respecto es contundente: “porque las mujeres han sido tratadas como ciudadanos de segunda clase en lo que a sexualidad se refiere. La masturbación es la herramienta de exploración fundamental para una sexualidad femenina responsable, madura y libre de prejuicios”.

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Referencias

1Lisístrata’, la comedia griega de Aristófanes en el cine. Blog 20 minutos.

2Kinsey, A. C., Pomeroy, W. B., Martin, C. E., y Gebhard, P. H. (1998). Sexual behavior in the human female. Indiana University Press.

3Por qué todavía hay mujeres que no se masturban (o que niegan hacerlo). Código Nuevo.

4Shere Hite, confesora sexual de toda una generación. El País.

5Ramos Brieva, J. A. (2011). Los mitos encubridores de la masturbación femenina. Psiquiatria.com, 15.

6Franco Ayala, L. C. (2019). Asociación entre masturbación y disfunciones sexuales en mujeres mayores 18 años en consulta ginecológica (Doctoral dissertation, Universidad del Rosario).

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