13/1/2023
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Mitos sobre la depresión

En la actualidad, más de 280 millones de personas en el mundo han sido diagnosticadas con depresión por lo que, a día de hoy, se trata de un trastorno psicológico muy extendido y sobre el que cada vez podemos encontrar más información. Es tanto el impacto mediático de este trastorno mental que la mayoría de nosotros podemos tener algunas ideas sobre él. De acuerdo con investigaciones recientes1, a raíz de la pandemia del COVID-19 existe una cantidad excesiva de información sobre la depresión en internet, en páginas web y en redes sociales. 

Existe tal cantidad de información que muchas de las fuentes que la distribuyen pueden no ser fiables ni estar basadas en evidencia científica, lo que genera algunas creencias erróneas sobre la depresión que pueden llegar a ser peligrosas, puesto que pueden impedir que las personas recurran a servicios psicológicos especializados en el tema para informarse y tratarse.

Con el objetivo de desmentirlos y contrastarlos con la evidencia clínica, a continuación presentamos algunos de los mitos más comunes sobre la depresión que se encuentran en el imaginario colectivo.

1. La depresión es solo tristeza

La creencia popular de que la depresión es tristeza o es una tristeza intensificada es errónea. Por un lado, la tristeza es una emoción comprensible ante una pérdida o situación complicada, que tiene como función darnos tiempo para asimilar lo ocurrido y recuperar la energía. Por otro lado, la depresión es un trastorno mental del estado de ánimo, que es mucho más complejo. Es cierto que la persistencia de sentimientos de tristeza es uno de los síntomas de la depresión, sin embargo, de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), es importante tener en cuenta que el diagnóstico de un episodio depresivo mayor debe presentar la mayoría de los siguientes síntomas durante un periodo mayor a dos semanas: 

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día 
  • Disminución importante del interés en la mayoría de las actividades 
  • Pérdida importante de peso o aumento de este
  • Insomnio o aumento del deseo por dormir constantemente
  • Agitación o retraso psicomotor (sensación de enlentecimiento)
  • Pérdida de energía constante 
  • Sentimientos de inutilidad o culpabilidad excesiva
  • Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones
  • Pensamientos sobre la muerte de forma recurrente

Por tanto, la depresión no solo involucra aspectos emocionales, sino que también presenta elementos físicos y cognitivos relevantes. Las diferencias principales entre depresión y tristeza también se encuentran en términos de duración, presencia de abulia, aislamiento, impacto en la vida cotidiana y desmotivación o desesperanza, entre otros. 

Finalmente, el diagnóstico de un episodio depresivo mayor debe contemplar los factores contextuales de cada persona y debe realizarse por profesionales de la psicología.

2. Solo las mujeres tienen depresión

La creencia de que la depresión solo afecta a las mujeres puede negar la existencia de la depresión en hombres. A pesar de que hay una mayor prevalencia de la depresión en mujeres que en hombres, esto se puede explicar por creencias culturales y sociales. De acuerdo con varios estudios psicológicos2, los hombres tienen una menor probabilidad de reportar o admitir síntomas de depresión por presión social, dado que son comunes en ellos las dificultades para reconocer y expresar emociones de forma adecuada, mostrar vulnerabilidad o buscar ayuda. Incluso algunas personas pueden confundir la depresión como un signo de debilidad o de menor nivel de masculinidad.  

Asimismo, es importante reconocer que la depresión en hombres se puede manifestar de formas diferentes a la depresión en mujeres. Se ha encontrado que los hombres tienden a experimentar mayores niveles de ira, irritabilidad, agresión e involucración en comportamientos peligrosos. Todo ello, sumado a las creencias culturales actuales, puede dificultar el hecho de reconocer y de diagnosticar la depresión en hombres. Sin embargo, es necesario prestar atención a este aspecto puesto que los hombres tienen cuatro veces3 más probabilidad de suicidarse por depresión que las mujeres.

3. Los adultos jóvenes son los únicos con depresión

A diferencia de lo que se cree, la depresión es un trastorno que no tiene edad. Existen numerosos estudios científicos4 que mencionan que la depresión puede afectar sin distinción a niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Los estudios en psicología del desarrollo han permitido reconocer que la depresión se experimenta de forma distinta dependiendo de la edad en la que se padezca.

Por ejemplo, además de los síntomas de tristeza o desesperanza, los niños tienden a exhibir otros síntomas en forma de problemas en la escuela, evitación de situaciones sociales, pérdida de interés en actividades que normalmente les gustaban, cambios en la alimentación y conflictos familiares. Por otro lado, los adolescentes pueden presentar síntomas como cambios del estado de ánimo que duran más de unas semanas, dificultades sociales, niveles exacerbados de irritabilidad y sensibilidad, ira, comer o dormir en exceso y comportamientos de riesgo, como autolesiones.

Finalmente, no se puede obviar que la depresión en adultos mayores ha presentado un aumento en los últimos años. En el artículo del doctor Dan Glazer5, se hace mención a que la depresión en adultos mayores se asocia mucho más con síntomas físicos y menos síntomas emocionales y puede generar más afectaciones cognitivas. Dado que hay un mal diagnóstico de la depresión en los adultos mayores, esta se puede pasar por alto y generar consecuencias negativas que eviten su adecuado tratamiento. De esta manera, ante cualquier signo de depresión se recomienda consultar a profesionales de la psicología, sin importar la edad. 

4. La depresión es causada por un único factor 

Dos de los psicólogos más representativos en el área de la depresión, Aaron Beck y Keith Bredemeier, desarrollaron un Modelo Unificado de la depresión6 en el que integraron perspectivas clínicas, cognitivas, biológicas y evolutivas para explicar las causas y el mantenimiento de la depresión. En este modelo afirman que la depresión no puede ser generada por una sola causa, sino que debe verse como una interacción de diferentes factores como:

  • Experiencias de vida traumáticas
  • Vulnerabilidades genéticas
  • Respuestas del sistema nervioso autónomo y del sistema inmune
  • Sesgos de procesamiento de la información
  • Mecanismos de afrontamiento del estrés
  • Creencias depresógenas 
  • Pensamientos negativos automáticos
  • Desactivación conductual

Por tanto, no se puede afirmar que la depresión es un trastorno únicamente mental, ni que es generado por un único factor, sino que tiene causas biológicas, psicológicas y sociales, entre otras. Los profesionales de la psicología encargados de brindar servicios psicológicos para tratar la depresión deben contemplar la posibilidad de que interactúen varios de estos factores dependiendo del caso de cada persona. 

5. Cuando hay una mejoría la depresión desaparece automáticamente

La depresión, al ser tan compleja, no se va a ir de forma tan sencilla cuando se tienen días mejores. El diagnóstico de un trastorno depresivo requiere considerar unos parámetros como el nivel de afectación de los síntomas, la duración de los mismos y la interferencia en la vida cotidiana de las personas. Además, algunos de los comportamientos de una persona deprimida pueden pasar desapercibidos. Por ello, tener mejores días en un episodio depresivo no significa que ya se haya eliminado la depresión al completo.

Es normal pensar que la depresión no dura para toda la vida, siempre y cuando sea diagnosticada oportunamente y pueda ser tratada de forma constante en terapia. La terapia para la depresión tendrá como objetivo hacer una evaluación exhaustiva del caso con el fin de encontrar las causas y los mantenedores de la depresión. Posteriormente, se llevaría a cabo una intervención basada en evidencia científica que se pueda ajustar a las necesidades específicas de cada persona. En la actualidad, existen tratamientos de corta duración y hay una alta probabilidad de mejora si se asiste a los servicios psicológicos con regularidad. 

6. Todas las personas con depresión deben estar medicadas

No todas las personas con depresión deben estar medicadas. Esto dependerá de la evaluación que pueda realizar un profesional especializado. Es común que la medicación se presente en casos de depresión recurrentes o crónicas que no respondan a la primera línea de tratamiento establecida, pero hay casos que pueden no necesitar recurrir a la medicación. La primera línea de tratamiento, de acuerdo con la división 12 de la APA (American Psychological Association)7 es la intervención psicológica, específicamente con terapias de comprobada efectividad científica, como la terapia de activación conductual.

Los psicólogos Carl LeJuez y Derek Hopko8, autores de la terapia de activación conductual breve para la depresión, plantean que una persona se encuentra deprimida por una serie de circunstancias que le han llevado a tener una ausencia de actividades que generen satisfacción o placer personal. Por tanto, el objetivo de la terapia es “activar” a las personas por medio de la planeación y consistencia en la realización de comportamientos que permitan incrementar la probabilidad de tener un aumento de la satisfacción personal. Esta terapia tiene altos niveles de efectividad y se puede realizar en terapia online con un profesional de la psicología especializado en el tema. 

A la depresión hay que prestarle la atención adecuada, puesto que no es solo tristeza, afecta a hombres y mujeres por igual, sin distinción de edad y puede tener impactos profundamente negativos en las personas. Un diagnóstico oportuno con un profesional de la psicología permite prevenir y tratar uno de los trastornos más prevalentes de los últimos tiempos, y es necesario hacerlo cuanto antes.

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Referencias:
1Schafer, K. M., Lieberman, A., Sever, A. C., & Joiner, T. (2022). Prevalence rates of anxiety, depressive, and eating pathology symptoms between the pre-and peri-COVID-19 eras: A meta-analysis. Journal of affective disorders
2Ogrodniczuk, J. S., & Oliffe, J. L. (2011). Men and depression. Canadian Family Physician, 57(2), 153-155.8, 364-372.
3Mergl, R., Koburger, N., Heinrichs, K., Székely, A., Tóth, M. D., Coyne, J., ... & Hegerl, U. (2015). What are reasons for the large gender differences in the lethality of suicidal acts? An epidemiological analysis in four European countries. PloS one, 10(7), e0129062. 
4Maughan, B., Collishaw, S., & Stringaris, A. (2013). Depression in childhood and adolescence. Journal of the Canadian Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 22(1), 35.
5Blazer, D. G. (1997). Depression in the elderly: myths and misconceptions. Psychiatric Clinics of North America, 20(1), 111-119.
6Beck, A. T., & Bredemeier, K. (2016). A unified model of depression: Integrating clinical, cognitive, biological, and evolutionary perspectives. Clinical Psychological Science, 4(4), 596–619. 
7Ekers, D., Webster, L., Van Straten, A., Cuijpers, P., Richards, D., & Gilbody, S. (2014). Behavioural activation for depression; an update of meta-analysis of effectiveness and sub group analysis. PloS one, 9(6), e100100.
8Hopko, D. R., Lejuez, C. W., Ruggiero, K. J., & Eifert, G. H. (2003). Contemporary behavioral activation treatments for depression: Procedures, principles, and progress. Clinical psychology review, 23(5), 699-717.
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