5/12/2022
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Comunicación no verbal en la terapia online

Ya seas paciente o psicólogo (o ambos), ¿con qué modalidad de terapia te sientes más cómodo, con la terapia presencial o con la terapia online? ¿Crees que existen diferencias notorias entre ambas? 

Cada una de estas modalidades tiene habilidades y competencias terapéuticas comunes, pero también otras diferenciales y particularidades propias.

Factores a tener en cuenta en la terapia online

Entre los puntos comunes de los profesionales de ambas cabría destacar: la cordialidad (mostrando autenticidad, amabilidad y verdadero interés por los pacientes), la competencia (el dominio de paradigmas y técnicas más adecuadas en cada modalidad de  intervención unido al reciclaje continuado, básico y fundamental en la profesión de psicólogo), la fiabilidad (una persona que no conocemos nos contará sus circunstancias, situaciones dolorosas en ocasiones, y será vulnerable, por lo que debemos hacerle sentir que está en el lugar y con la persona adecuada para ello), la flexibilidad (no todos los pacientes necesitan el mismo mensaje y grado de directividad en sesión, es importante estar abierto a cambios), la escucha activa (facilitar y favorecer la expresión verbal del paciente para crear un clima de comodidad en el que pueda contar sus inquietudes y además prestando especial atención a su comunicación no verbal), la empatía (que el paciente se sienta comprendido, no juzgado y aceptado de manera incondicional) o el sentido del humor (utilizado en el momento justo puede ayudar a rebajar la tensión y a crear un clima de confianza e intimidad).

La llegada de manera imprevista y abrupta del virus del COVID-19 en nuestras vidas, el confinamiento y distanciamiento físico, a veces voluntario y otras obligatorio por las autoridades sanitarias, hizo crecer sustancialmente la preocupación por nuestra salud física y mental, se incrementaron los índices de ansiedad y estados depresivos y también los servicios psicológicos a distancia y, según datos del Barómetro de Psicología Online, por encima del 95 % de profesionales de la psicología ya ofrecían terapias online en el año 2021 (Mundopsicologos.com, 2021). Esto vendría a decirnos que casi el 100% de psicólogos podría realizar su terapia en modalidad online de manera regular o puntualmente. 

Cabe destacar, dentro de las ventajas que supone para los psicólogos realizar la terapia online, que cobran importancia aspectos como la ubicuidad permanente, conectar con pacientes de cualquier parte del mundo, el ahorro en desplazamientos y, si apuestas solo por esta modalidad y generas suficientes ingresos, poder vivir en cualquier parte del mundo. 

Y no es que se pierda calidad terapéutica en la terapia online, sino que se mantiene, como mínimo, la misma que en la terapia presencial, aunque sí debemos adaptarnos, formarnos en competencias digitales e ir progresando con nuestra propia experiencia. Para tener una buena calidad en la sesión online sería oportuno tener en cuenta factores como:

  • Tecnológicos y legales. Revisar y cumplir los preceptos de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales y demás normativa, aparte de seguir las indicaciones de terapia online de los Colegios Oficiales de Psicología autonómicos o nacional. El equipo y material informático a utilizar debe ser adecuado, con una conexión a internet que cubra perfectamente las videollamadas y prestar atención al sonido con unos buenos auriculares. 
  • Entorno y contexto físico. Dependerá de si estas en un despacho profesional o en tu propio domicilio. En cualquier caso, debe ser un lugar bien aislado de ruidos molestos o interrupciones. Proteger la privacidad e intimidad con el paciente es básico y también es importante prestar especial atención a las condiciones ergonómicas, para evitar lesiones músculo-esqueléticas o pérdidas sensoriales.
  • Habilidades en la sesión online. Es aconsejable evitar improvisaciones, ya que se pueden magnificar de manera negativa en la modalidad online. También generar un buen vínculo y alianza con el paciente, acompañándolo en cada fase de la sesión y terapia, y elegir las técnicas oportunas que no supongan mucha dificultad para seguir por el paciente a distancia, ya que si perdemos el control puede ser difícil de corregir.
  • Paciente. En la terapia online debemos entender que requerimos de mayor capacidad atencional y esto puede afectar a la concentración. A veces una pequeña pausa o cambiar a un registro más relajado puede ayudar a descansar de la exigencia de estar conectado de manera continuada y puede ayudar a mejorar la sesión. El terapeuta decidirá si las actividades fuera de sesión pueden complementarla para que no resulte poco operativa. 
  • “Fatiga por videollamada” o “Fatiga de Zoom” (Bailenson, 2021). Este riesgo psicosocial se daría por el uso regular o excesivo de videollamadas, que llevaría a una sobrecarga de lenguaje no verbal o una interfaz complicada y más teniendo en cuenta la atención que requiere realizar terapia. Recordemos que el ser humano tiene unos recursos atencionales, de memoria y concentración limitados y más acostumbrados a la terapia presencial. Estar expuestos mucho tiempo al entorno digital supone un gasto de recursos y energía que pueden generar fatiga y agotamiento extra y ser un riesgo para la propia salud del psicólogo. También puede llegar a generar cansancio e influir en el tipo de respuesta del paciente. Por ello, son necesarias pausas y descansos entre sesión y sesión de terapia online y no sobrecargar la agenda diaria. Un detox digital cada cierto tiempo, alejado de la tecnología, puede ser una gran opción.

La importancia de la comunicación no verbal en terapia 

Lo expuesto anteriormente son factores importantes a la hora de plantear una sesión de terapia online, pero hay un factor clave que merece un desarrollo aparte: la comunicación no verbal. 

En una terapia online lógicamente nuestra percepción del paciente se ve reducida a lo que se observa en la pantalla y cobra mayor importancia cada aspecto de la comunicación verbal, cada palabra, la voz, incluido el tono o ritmo que usamos al comunicarnos, así como la comunicación no verbal, incluidos gestos, posturas corporales, expresiones faciales, movimientos, etc. Pero recordemos que sólo vemos una parte del cuerpo del paciente y que nos falta información que estamos habituados a recibir, por lo que, aparte de lo que vemos y oímos, tendremos que estar alerta a los mensajes que nos enviará su cuerpo, principalmente su cara y sus manos. 

Las emociones se manifiestan a través de nuestra expresión corporal y es una fuente valiosa de información dentro del contexto verbal que estemos tratando. A veces, el lenguaje no verbal reafirmará o, por el contrario, negará el mensaje verbal que se está emitiendo. Para que haya una compenetración o rapport correcto con nuestro paciente sería positivo validar los mensajes de su expresión no verbal y evaluar con él si hay congruencia entre lo que nos dice y lo que nos expresan las diferentes partes de su cuerpo. Esto le llevará a sentirse más escuchado y comprometido con la terapia. Si le notamos incómodo con su cuerpo revisemos la pregunta o la temática planteada para reformular o incluso indagar con mayor tacto. 

Pero, ¿cuánto comunicamos con nuestro lenguaje no verbal? ¿Es tan importante? Uno de los primeros pioneros de la investigación del comportamiento y comunicación no verbal, el Doctor Albert Mehrabian, realizó dos experimentos al respecto. En el primer estudio, comprobó que cuando el contenido de las palabras con connotaciones positivas eran incongruentes con un tono negativo de voz, de manera global la percepción del mensaje era negativa. Como ejemplo, si decimos que “estamos genial” con un tono de voz negativa resultará percibido como negativo o desagradable por nuestro interlocutor. En el siguiente experimento, concluyeron que la expresión facial de una persona, de manera aproximada, era 1,5 veces más relevante que el tono de voz para interpretar el contenido de un mensaje. 

Con estas conclusiones y resultados, el investigador y su equipo postularon su conocida regla de la comunicación no verbal: 7% - 38% - 55%. O lo que es lo mismo, el 7% corresponde a las palabras, el 38% al canal paraverbal como las pausas, silencios, ritmo, entonación o tono de voz; y el 55 % al propio lenguaje corporal como nuestros gestos de la cara, posturas o la propia mirada. El autor matizaba que la regla se aplicaba a una conversación de componente más emocional, que nos hace ver la importancia que tiene en interacciones como la terapia online.

Elementos de la comunicación no verbal en terapia online 

En primer lugar señalar que dentro de las disciplinas de la comunicación, la sinergología se encarga de analizar, interpretar y evaluar todo aquello que tiene relación con el lenguaje no verbal. Como hemos visto, realizamos gestos de manera inconsciente que tienen un significado y cobran gran importancia en la terapia online: 

  • Micropicores: Picores de breve duración pero que nos pueden dar pistas sobre el estado del paciente, en especial sobre la inquietud que le despierta lo que estamos hablando.
  • Microfijaciones: Nos referimos a la posición de las manos, brazos, cuerpo…
  • Microcaricias: Caricias que se hace el propio paciente y le permite mantener la calma, bajar la tensión o ansiedad y facilitar la propia concentración.

De esta forma podemos observar la corporalidad del paciente, intuir su mundo emocional y analizar los movimientos a veces casi imperceptibles (las llamadas microexpresiones) que nos dan información valiosa de las emociones que no se expresan en el lenguaje verbal. No es una tarea fácil, ya que en la actualidad la sistematización y clasificación del apartado gestual cuenta con unos 2.500 gestos diferentes.

Algunas de las partes del cuerpo más relevantes en las que fijarse en la comunicación no verbal y los significados implicados teniendo en cuenta el contexto y las preguntas formuladas son:

1. Cara, cabeza y cuello

  • El contacto visual cuando estamos hablando denota más o menos interés. 
  • La pupila dilatada puede mostrar deseo o atracción y significa que el paciente está a favor de lo que se dice. 
  • Las cejas levantadas son una señal de sorpresa. 
  • Abrir la boca implica sorpresa o aburrimiento (con bostezo). 
  • Fruncir el ceño como señal de enfado.
  • Desviar la mirada es sinónimo de aburrimiento o distracción. 
  • Tocarse la nariz está vinculado a enfado o mentira. 
  • El nerviosismo se puede manifestar mordiendo las uñas. 
  • Mover los labios a los lados puede ser la evaluación del paciente en la toma de decisiones. 
  • Falsa sonrisa como signo de incomodidad. 
  • Rascarse el cuello muestra inseguridad. 
  • Tocarse las orejas como molestia ante lo que se escucha. 
  • Cabeza ladeada en señal de sumisión o incomprensión. 
  • Mostrar acuerdo asintiendo con la cabeza.

2. Dedos, manos y brazos

  • Tamborilear los dedos en señal de impaciencia y nerviosismo. 
  • Ocultar algo o muestra de inseguridad no mostrando las manos o si están metidas en los bolsillos. 
  • Mostrar las palmas hacia arriba demostrando confianza y nada que ocultar.
  • Encoger los hombros en señal de duda. 
  • Cruzar los brazos poniéndonos a la defensiva. 
  • Cruzando un solo brazo por delante y sujetando el otro brazo denota falta de confianza. 
  • Juntar las yemas de los dedos entendido como confianza y seguridad en lo que se dice y hace.

3. Piernas y pies

  • Unas piernas separadas indican apertura al terapeuta.
  • Piernas cruzadas (y más si los brazos también lo están) denotan actitud defensiva.
  • Movimientos repetitivos y temblores como sinónimo de nerviosismo y ansiedad. 
  • Pierna cruzada en “L invertida” podría interpretarse como postura competitiva.

4. Posturas de poder 

  • De expansión y agrandando nuestro tamaño como indicativo de dominancia y confianza (ligado a la segregación de la hormona testosterona).
  • Posturas de baja dominancia o sumisión son aquellas en las que nos encogemos, parecemos más pequeños, cruzamos brazos y/o piernas (vinculadas a segregar la hormona del estrés, el tan nombrado cortisol).

Hay que tener en cuenta, según los preceptos de la Programación Neuro Lingüística (PNL), que si conseguimos sincronizar nuestros movimientos corporales de manera sutil con el paciente, la compenetración y alianza saldrán reforzadas y puede haber mayor apertura por su parte.

La particularidad de la terapia online, ya totalmente normalizada en la profesión para los psicólogos, exige dominar diferentes habilidades técnicas y, como hemos explicado, prestar especial atención a la comunicación no verbal. Todo comunica y todo tiene un sentido en sesión: una palabra suelta que puede parecer inconexa, un silencio más o menos incómodo, un gesto de la cara tras una pregunta familiar que puede resultar incómoda, etc. 

La práctica ha demostrado que la terapia online es una gran oportunidad para dar un mayor y mejor servicio, lo que supone, también, atender a sus peculiaridades y estar dispuesto siempre a seguir aprendiendo para ser más competentes y dar un mejor servicio al cliente. 

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