17/2/2022
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Cómo identificar tus emociones

¿Te detienes a dar importancia y escuchar tus emociones? ¿Las aceptas plenamente aunque puedan ser incómodas? En el viaje del ser humano por perseguir su evolución, muchos son los que han caído en la tentación de racionalizar todo tanto, que las emociones han pasado a un segundo o tercer plano.

¿Pero sabías que el ser humano no tiene un sólo cerebro sino tres? Bueno, no en el sentido literal. Pero sí es cierto que nuestro cerebro se divide en tres zonas diferentes, todas igual de importantes. En primer lugar está nuestro cerebro reptiliano, el más primitivo, y que regula nuestros impulsos más animales; en segundo lugar encontramos nuestro cerebro límbico o emocional, que es el reino de las emociones, el aprendizaje y la memoria; y por último tenemos el neocórtex o cerebro racional, el que más tarde ha surgido en nuestra evolución y que más nos diferencia del resto de especies.

Lo importante es lograr el balance entre nuestros tres cerebros, y hoy nos centraremos en entender mejor nuestro cerebro límbico o emocional y hacer las paces con él.

Un acercamiento a las emociones

El primer paso para comprender tus emociones es conocerlas. Veamos una serie de características:

  • Las emociones son estados transitorios totalmente subjetivos, que dependen de cómo tú interpretas la situación y, por tanto, de tus experiencias previas en la vida. Como Albert Ellis, padre de la Terapia Racional Emotiva Conductual, decía: las emociones dependen de quién las experimenta, más que de lo que esté sucediendo. Por ejemplo, una fotografía de la Fontana di Trevi podrá despertar añoranza y alegría a quien tiene grandes recuerdos asociados a ella, y tristeza a quien le partieron el corazón frente a ella.
  • Esta reacción es automática y tremendamente rápida.
  • Al contrario de lo que muchos piensan, las emociones no son como el aire que escapa entre nuestros dedos, sino que tienen un rastro real y palpable en nosotros. Las emociones producen estallidos de hormonas y neurotransmisores en nuestro cuerpo y nuestro cerebro; nos producen sensaciones físicas, en ocasiones muy fuertes; e influyen en cómo pensamos y cómo actuamos.

Para acabar este breve análisis acerca de qué son las emociones, debes saber que tienes unas emociones primarias, que son absolutamente universales a todos los humanos y que surgen a lo largo de nuestro primer año de vida: la alegría, la tristeza, el enfado, el miedo, el asco y la sorpresa. Y a partir de éstas, posteriormente, surgirán las emociones secundarias, como la vergüenza, el orgullo, la frustración, etc. Tenemos un gran abanico emocional que merece la pena conocer.

¿Y sabes qué? Lo que no hay es emociones válidas e inválidas. Todas ellas son válidas; todas coexisten en nosotros porque son adaptativas y su función es la de motivarnos a actuar en búsqueda de nuestro bienestar.

En busca de una mejor inteligencia emocional

La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades, conocimientos y actitudes, que permiten comprender, expresar y regularlas emociones. Incluye tener un adecuado autoconocimiento emocional, un buen control de la impulsividad, la capacidad para cuidarse a sí mismo, y para comprender a los demás.

Si antes hemos dicho que las emociones se producen de manera automática, ahora debemos matizar y añadir que, aunque esto es así, podemos incidir en ellas con una correcta inteligencia emocional que, por supuesto, muchas veces implica respirar hondo y evaluar la situación. Así ponemos a nuestro cerebro racional a trabajar de forma colaborativa con el emocional, y nos sacamos un mejor partido.

Los beneficios de un tener un buen autoconocimiento e inteligencia emocional son, entre otros:

  • Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones y desarrollar la habilidad de regularlas.
  • Identificar las emociones de los demás y mejorar las relaciones interpersonales.
  • Lograr una mejor adaptación a las circunstancias de la vida.
  • Facilitar los procesos de aprendizaje y la resolución de problemas.
  • Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones que hayan podido desbordarse.
  • Desarrollar la habilidad de generar emociones positivas.
  • Desarrollar la habilidad de automotivarse y adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Y… aprender a disfrutar.

El objetivo general de tener una buena inteligencia emocional no es cambiar las emociones, sino entenderlas, y asumirlas como parte de la vida; como algo que nos puede aportar, enseñar y ayudar.

Toma tres dosis de inteligencia emocional cada día: desayuno, comida y cena

La solución a muchos de nuestros males pasa, como acabamos de ver, por conocer mejor nuestras emociones.  A continuación de ofrecemos unos pasos para entender las tuyas:

¡Fuera mitos!

  • Tus emociones no desaparecen sólo porque no las atiendas o porque busques distraerte de ellas.
  • No es cierto que no debas sentirte de determinada manera. Tu experiencia emocional es totalmente válida y diferente de la de los demás. Lo importante es que a ti sí te importa lo que te está pasando.
  • Tu autoimagen no queda dañada por dar cabida a la tristeza o al enfado. Hasta los humoristas más reconocidos en ocasiones sienten una tristeza profunda, y eso no les hace menos válidos.
  • Tus emociones no te definen. Son estados transitorios con un proceso natural de nacimiento, resolución y muerte.

"La verdad es que, probablemente, nuestros mejores momentos se dan a partir de sentirnos profundamente incómodos, tristes o insatisfechos. Porque sólo en esos momentos, impulsados por nuestro malestar, es probable que salgamos de nuestra rutina y empecemos a buscar diferentes caminos o respuestas verdaderas" M. Scott Peck (Psiquiatra y escritor americano). 

2. Observa tus emociones

Pon tu atención sobre tu emoción según aparezca, sin juzgarla y sin basarte en ideas preconcebidas. Déjala pasar frente a tus ojos con tranquilidad pero analizándola. No las temas (¿acaso son leones feroces que van a comerte?), y pregúntate:

  • ¿Por qué ha aparecido? ¿Ha sido por algo externo a mí? ¿O por un pensamiento que estaba teniendo?
  • ¿Qué me hace sentir en mi cuerpo? Haz un body scan, es decir, ve desplazando tu atención por cada parte de cuerpo desde los pies hasta tu cabeza y observa los indicadores internos de la emoción… ¿Se ha acelerado tu corazón?, ¿se han tensado o relajado tus músculos?, ¿te sientes cansado sin razón aparente?, etc.
  • Y, por último, fíjate en cómo te ha llevado a comportarte. Si tu respuesta ha sido positiva o no para ti; si te lleva a resolver tus necesidades o si, por contra, te ha llevado a evitar sentir o te ha producido algún daño. Aprender cómo solemos reaccionar ante las emociones, nos ayuda también a saber identificarlas cuando vuelven a aparecer.

3. Ponles un nombre

Con el paso anterior has conseguido hacer de un proceso automático, algo consciente. Así que estás listo para poder buscarle un nombre adecuado a tu emoción. En este caso, las etiquetas nos ayudan, porque nos guían hacia una respuesta adecuada. 

4. Exprésate

A veces, compartir lo que sentimos con otros nos ayuda a identificar nuestras emociones. No hay nada de censurable en lo que sentimos, así que no temas abrirte a aquellos que sean de tu confianza. Expresar nuestras ideas en alto nos puede ayudar a entender mejor si estamos confusos.

5. Pide ayuda profesional

Tanto si estás pasando por un momento complicado en el que dilucidar tus emociones se hace complicado, o en el que no te sientes capaz de aceptar algunas de ellas con plenitud; como si te encuentras bien pero crees que necesitas un apoyo que te impulse a alcanzar una mejor versión de ti que pasa por un mayor autoconocimiento emocional, no dudes en pedir ayuda a un psicólogo. Él te guiará, te ayudará a adquirir mayor educación emocional, y a saber sacarte un mejor partido para alcanzar los objetivos que previamente comentamos.

¿Y ahora qué?

Ahora que ya sabes qué es lo que estás sintiendo y por qué, será mucho más fácil que encuentres  una respuesta a qué es lo que necesitas.

  • ¿Estás enfadado? Seguramente algo ha pasado que te ha hecho sentir que tus derechos eran vulnerados.
  • ¿Sientes frustración? Lo más probable es que sea porque no has conseguido algo que deseabas con muchas fuerzas.
  • ¿Sientes tristeza? Apostamos a que has perdido algo o alguien importante para ti.

En todos los casos, podrás tomar decisiones que te lleven a resolver estas situaciones. Podrás defenderte ante otros; podrás reconducir tus deseos y proyectos hacia otros que sí sean realizables; podrás abrazar tus heridas y buscar apoyo emocional en otros; etc. 

Para finalizar, queremos recalcar de nuevo la importancia de dar el protagonismo que se merecen a tus emociones. Este proceso de autonocimiento pasa por parar a observarnos y observar nuestro entorno; aprender de nuestras conductas; y, finalmente, sacar partido del mensaje que nos lanzan. Recuerda que no puedes cambiar un hábito o actitud de muchos años en unas cuantas semanas. Necesitarás practicar, equivocarte, corregir y seguir practicando. Pero vale la pena. Sólo así podemos llegar a ser personas inteligentes emocionalmente y perseguir nuestro crecimiento personal. Así que la próxima vez que te pregunten si eres más de corazón o de razón, responde que de ambos.

En TherapyChat encontrarás profesionales que te pueden aconsejar, apoyar y ayudar a alcanzar tu mejor versión.

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